Foto de la entrevista con Miguel Torres
Después de todo el revuelo acerca de decisión de Rafael López Aliaga de no juramentar como senador, nos reunimos con el abogado, catedrático y político, Miguel Torres para que nos pudiera aclarar algunas dudas acerca de la factibilidad de dicha decisión, así como de las implicancias que pueda tener esta en la población.
¿Qué implicancias políticas cree usted tendría que Rafael López Aliaga decidiera no juramentar como senador?
La decisión del candidato López Aliaga de no juramentar, como lo ha señalado, nos enfrenta a una situación particular dentro de nuestro sistema jurídico, porque la ley no prevé ese supuesto específicamente. Se ha hablado mucho de si una autoridad puede renunciar o no, se ha hablado si es que una persona fallece, como es reemplazada. Pero en el caso de una persona que se niega a tomar juramento, no ha estado previsto por la ley.
¿Y qué se haría en esta situación?
Como siempre en el derecho, lo que se trata es cubrir los vacíos a través de principios generales de derecho. Habría quienes podrían sostener que sería el siguiente en la lista el que tendría que juramentar, me parece que es el señor Absalón Vázquez, o simplemente quedaría vacía la curul. Pero eso va a ser una decisión que finalmente vaya a tener que tomar el Jurado Nacional de Elecciones, quien es la última instancia en materia electoral.
¿Su decisión se puede ver como una estrategia política para reforzar su discurso hacia la población?
No lo sé, porque en realidad el decir, no voy a juramentar porque considero que han habido irregularidades dentro de nuestro proceso, es una alternativa, yo no la desconozco. Sin embargo, me parece que más acertado podría ser que, sin dejar de evidenciar las irregularidades que han existido, él, y asumiendo su posición como senador, impulse una investigación sobre las elecciones.
¿Cómo impactan este tipo de declaraciones en la confianza de la ciudadanía hacia el sistema electoral?
Creo que tienen su lado positivo y tienen su lado negativo. En el lado positivo, creo que permite a la población estar más alerta, y creo que es importante. Lo que necesitamos es que la ciudadanía se involucre también dentro del proceso. Y por otro lado tienes la parte negativa, que es la desconfianza, la desmoralización, la desesperanza y el hartazgo que tiene la población respecto de un estado que incluso hasta para sus elecciones es ineficiente.
¿Usted considera viable políticamente que Rafael López Aliaga mantenga esta postura a largo plazo?
Sí, bueno, nadie puede obligar a las personas a hacer algo. Estoy seguro que, en algunas semanas, cuando ya el señor López Aliaga, haya pasado el trago amargo, que normalmente es el no ganar una primera contienda, él seguramente, en un momento más reflexivo, debe tomar una decisión que permita no solamente cumplir con el país, sino con sus propias palabras, porque para algo él decidió postular no solamente a la presidencia, sino también hacia la cámara de senadores.
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