El analista internacional y comunicador habló con El Chasqui sobre la participación de Irán en la Copa Mundial de la FIFA 2026, los riesgos de seguridad y el valor simbólico.
El analista internacional y comunicador Carlos Novoa, ex periodista de El Comercio, conversó con El Chasqui sobre lo que representa la participación de Irán en la Copa Mundial de la FIFA 2026 y sus implicancias políticas, diplomáticas y simbólicas, en medio de las tensiones con Estados Unidos.
¿Hasta qué punto el fútbol puede funcionar como un espacio neutral cuando el país anfitrión, Estados Unidos, mantiene una relación política tan tensa con Irán?
Es evidente que existe un conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero se trata de un asunto meramente político. Paralelamente, está el ámbito deportivo, representado por el Mundial, que constituye una gran oportunidad para que los países organizadores proyecten una imagen positiva. Estados Unidos debe demostrar hospitalidad hacia una selección que no tiene nada que ver con las decisiones de su gobierno.
Los partidos de Irán se jugarán en Los Ángeles y Seattle, y su base estará en Tucson. ¿Cuáles serían los principales riesgos concretos?
En términos legales, Estados Unidos debe otorgar visas a la selección iraní y, al hacerlo, está obligado a garantizar su seguridad. En cuanto a posibles protestas contra Irán, sí podrían producirse. Sería un escenario extremo, pero posible, pues existen diversos grupos de ultraderecha incapaces de comprender el contexto internacional.

Estados Unidos fungirá como país anfitrión y deberá cuidar su imagen internacional, pero, al mismo tiempo, mantiene una relación de confrontación con Irán. ¿Cómo se manejaría ese equilibrio mediático y político entre su papel de anfitrión y su política exterior?
Estamos hablando de una competencia del máximo nivel: el Mundial. Es fundamental que las autoridades estadounidenses separen una competencia deportiva de un conflicto político o militar. Además, Estados Unidos, al ser uno de los principales protagonistas, también se convierte en un posible objetivo de atentados. Las autoridades ya lo saben y vienen trabajando desde hace mucho tiempo para evitarlos.
Si ocurriera un atentado contra jugadores iraníes, ¿qué significaría para la imagen de Estados Unidos y para el desarrollo de la guerra?
Sería una desgracia inenarrable y un golpe muy fuerte para la imagen de Estados Unidos, pues demostraría su fracaso como país anfitrión. Supongamos que una persona de ultraderecha comete un atentado. Las autoridades estadounidenses tendrían que sancionar el hecho, mientras que el Gobierno iraní podría utilizarlo como pretexto para intensificar el conflicto.

¿Qué garantías deberían exigir Irán y la Federación de Fútbol Iraní para evitar este tipo de situaciones?
La FIFA tendría que realizar las coordinaciones correspondientes para establecer, por ejemplo, un cinturón de seguridad, mantener cierta distancia entre los jugadores y el público, y aplicar protocolos especiales. Aunque suene duro, al tratarse de una celebración deportiva, la selección iraní no debería estar demasiado expuesta al público.
¿Cómo dejaría parado a Estados Unidos el hecho de que su enemigo político, el país con el que mantiene un conflicto, obtenga un buen resultado en su territorio?
Para los gobiernos sería irrelevante, pero sí tendría una gran importancia para la autoestima iraní. Por ello, un triunfo futbolístico o deportivo contribuiría significativamente a fortalecer la autoestima, la imagen y la satisfacción nacional. Los iraníes podrían decir: “Hemos derrotado a Estados Unidos en su territorio”.

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