El avance de los lentes con cámara integrada genera preocupación por su posible mal uso en espacios públicos.

Los lentes inteligentes de Meta han vuelto a colocar en discusión el límite entre innovación y privacidad. Estos dispositivos, conocidos como Ray Ban Meta, permiten tomar fotos, grabar videos, escuchar audio/música y usar funciones IA en un accesorio que usas diariamente. Según Meta, el modelo cuenta con una cámara integrada y una luz LED que se enciende cuando el usuario toma una foto o empieza a grabar. Esta señal que emite, busca avisar a las personas cercanas que el dispositivo esta activo, pero también abre una pregunta importante, ¿es suficiente una luz para garantizar que todos sepan que están siendo grabados?
El problema aparece cuando esa grabación no es evidente para quienes están alrededor. A diferencia de un celular que se agarra con la mano para grabar o tomar una foto, los lentes pueden pasar desapercibidos en una calle, en una clase o en una reunión. En el video Smart glasses and covert filming, CNN Creators muestran casos de mujeres que denunciaron haber sido grabadas con lentes inteligentes sin su consentimiento y luego expuestas en redes sociales. Este caso refleja que el riesgo no solo está en la tecnología, si no también en el uso que algunas personas pueden darle.

La preocupación también ha llegado al campo legal. En el video Attorney discusses Meta glasses Privacy lawsit, CBS News Los Ángeles presenta una entrevista con el abogado Ryan Clarkson sobre un demanda relacionada con la privacidad de los lentes Meta. El caso pone en discusión que ocurre con los videos, fotos y audios captados por este dispositivo, y que responsabilidad tienen las empresas sobre el manejo de esa información.
Para Michael Albornoz, jefe de práctica del curso Podcasting de la Universidad de Lima, la luz LED que se enciende al momento de grabar es un avance importante porque promueve la trasparencia, pero advierte que no basta si puede ser cubierta o alterada. También plantea que deberían existir reglas claras para su uso en espacios sensibles como aeropuertos, embajadas, casinos o instituciones públicas. Además, señala que las empresas deberían aplicar restricciones por geolocalización y reforzar la seguridad de los datos almacenados.
El debate no busca rechazar los lentes inteligentes, sino pensar cómo deben usarse de manera responsable. Estos dispositivos pueden servir para crear contenido, registrar momentos icónicos o facilitar tareas del día a día, sin embargo, no deben afectar la privacidad de las personas. En una universidad, su uso debería estar acompañado de normas claras, consentimiento y respeto. La innovación puede avanzar, pero es muy importante no pasar por encima de la seguridad, la confianza y el derecho de las personas a decidir si quieren ser grabadas.
