
La mandataria Fujimori viajará a El Salvador y a la Cumbre Iberoamericana en España. Fuente: Presidencia del Perú
El pasado 7 de octubre se aprobó mediante el pleno del Senado la resolución legislativa que autoriza a la presidenta Keiko Fujimori a visitar a El Salvador mediante invitación del Presidente Nayib Bukele.
Con una resolución legislativa aprobada con 38 votos a favor, siendo 11 en contra y una abstención, la actual mandataria podrá asistir del 28 al 31 de octubre del presente año a la ciudad de San Salvador y al municipio de Tecoluca, República de El Salvador. Dicha autorización responde a la solicitud de la misma presidenta la cual cuenta con el voto aprobatorio del Consejo de Ministros y está sustentada bajo el inciso 7 del artículo 102-A de la Constitución Política del Perú, el artículo 118 del Reglamento del Senado y la ley 28344.
La agenda de la mandataria consistirá en un encuentro privado con el Presidente Bukele además de participar en reuniones con los Ministros de Estado, de Justicia y Seguridad Pública, Educación, Ciencia y Tecnología; y de Salud. Asimismo, visitará el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una escuela emblemática y el Hospital Rosales. Dicha visita al CECOT y la reunión con el presidente y ministro de seguridad son los aspectos más llamativos de esta visita dejando implicancias sobre cómo esto puede influir en la inclusión de nuevas reformas para nuestro país.
Según el politólogo peruano, Eduardo Dargent, el tema de la seguridad es muy fuerte en nuestra nación. La misma presidenta Fujimori prometió en sus campañas un cambio en dicho aspecto y en la gestión de la criminalidad, la cual abunda actualmente en nuestro país. Para Dargent esta visita muestra a un gobierno que intenta hacer del crimen algo que podría fortalecer su gestión y detener la caída de las encuestas a la vez que responde esta demanda. Sin embargo, esto deja una incertidumbre sobre qué tanto puede influir el régimen salvadoreño en el Perú y si es posible poder replicarlo de la misma manera.
Alberto Vergara, politólogo peruano, sostiene que no es posible la replicación del régimen salvadoreño de mano dura en el Perú. “La violencia y la inseguridad salvadoreña tiene un nivel de concentración que no tiene nada que ver con el peruano que está dividido en decenas de microbandas que controlan apenas dos o tres manzanas”, sustenta Vergara. Acorde a esto, Dargent agrega que en el caso peruano, se tendría que hacer con una policía desprestigiada en un territorio mucho más grande con actividades criminales extorsivas, que hacen difícil un resultado similar.
Dado esto, ambos politólogos concuerdan que imitar dicho régimen requiere de una disposición por parte del gobierno que ninguno cree que sea capaz de aportar. Para Dargent, sería necesario reformar a la policía y darle capacidades al Estado para investigar en mayor profundidad a los políticos, además de fortalecer unidades de investigación, que sería ir en contra del tipo de medidas que dio el congreso el periodo pasado. “El Salvador consiguió hacer lo que hizo porque destruyó a la democracia salvadoreña primero. Keiko Fujimori no tiene ninguna posibilidad de hacer eso”, concluye Vergara.
Dado esto, quedará ante la espera evidenciar si es que ambos mandatarios establecerán relaciones bilaterales o si es que Fujimori buscará consejo con los representantes para poder cambiar el régimen peruano de seguridad de maneras significativas. En adición, la mandataria visitará España en la Cumbre Iberoamericana de jefas y jefes de Estado y de Gobierno del 2 al 6 de noviembre.
