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La psicoterapeuta Gisella Fernández Morales tomando nota en sesión [Foto: Thiago Castañeda Fernández]

La psicoterapeuta y especialista en terapias de tercera generación, Gisela Fernández Morales, explica los niveles de estrés y presión que afectan a los jóvenes hoy en día.

Actualmente, los jóvenes tienen la idea de que están en la edad donde ya deberían tener cierta estabilidad, cuando la realidad es muy distinta. A este fenómeno se le conoce como: la crisis de expectativas. Gisella Fernández Morales, psicoterapeuta, ayuda a los jóvenes con técnicas como la ACT (terapia de aceptación y compromiso), la DBT (terapia dialéctico-conductual), mindfulness y la concientización.

Entrevista a Gisella Fernández Morales

¿Cómo explica la crisis de expectativas?

Es un fenómeno bastante preocupante. Viven en un estado de constante “dopaminergia”, es decir, se llenan de dopamina muy rápido, con las redes sociales sobre todo. ¿Por qué? Porque tienen estímulos rápidos de validación, algo que realmente queremos ver o sentir.

Sin embargo, cuando no están en las redes sociales o en este mundo de expectativas, regresamos de una manera muy brusca a una realidad diferente.

¿De qué manera la hipercomparación en redes sociales actúa como un detonante de este fenómeno?

La constante comparación de lo que viven o vivieron los demás, los que triunfaron, es lo que nos hace separarnos de nuestra propia realidad.

¿Cómo abordan las terapias de tercera generación la frustración de sentir que no estás donde se supone que deberías estar?

Necesitamos entender lo que nos pasa de una manera separada de lo que somos. Nosotros no somos el problema, sino que hay un problema que nos está afectando. Tenemos que separarlo de nuestro yo. Al separarlo, el paciente tiene que sentir bien todas estas emociones, para poder identificar bien el problema separado de sí mismo. Luego, ya buscamos cómo afrontarlas, cómo regularlas, y cómo convivir con ellas.

¿Cómo puede una persona diferenciar entre lo que realmente desea y lo que anhela en base a expectativas sociales?

Es algo que está arraigado a su cultura y a cómo los han criado social y familiarmente. A veces hay valores propios y también los adquiridos. Y a veces, no son valores, son órdenes que dictan cómo vivir. Por ejemplo, con el tema de límites. A veces no se niegan porque les han inculcado desde pequeños a obedecer; que cuando una autoridad te dice algo, eso es lo que tienes que hacer. Entonces, viven sin saber diferenciar lo que realmente quieren a lo que hacen porque se lo han enseñado.

Por eso, desde la terapia de aceptación y compromiso, ACT, el primer paso es aceptar el problema, para que a partir de esto puedan buscar su verdadero yo: sus valores, expectativas, sentimientos e ideas.

¿Qué exactamente lleva a una persona a encontrarse en un bucle de soy un fracaso o los demás avanzan y yo no?

La comparación constante con lo que pasa en el mundo o lo que veo en redes, nos lleva a sentirnos fracasados, sentir que no estamos realmente dando la talla y esa es la separación de la que te hablaba.

¿Qué ejercicios pueden ayudar a tomar distancia de estos pensamientos?

Cambiar el pensamiento de “yo fracaso” a “este fracaso se debe a”. Porque no eres tú el fracaso, tú puedes equivocarte, aprender de ese error y volver a intentarlo.

Finalmente, ¿qué consejo le darías a los jóvenes atravesando un luto por la vida que esperaba tener?

Yo diría que traten de encontrar a lo que realmente ellos le dan valor, lo que ellos quieren tener dentro de la sociedad. Que no actúen en base a lo que espera el resto de personas. De esta manera, yo creo que poquito a poco se puede avanzar sin estar en constante juicio.