Hoy más que nunca, en la era digital, los adultos jóvenes desarrollan más inseguridades y cuestionan sus logros y avances en base las acciones de los demás. Esto gracias a las redes sociales, el espacio ideal para corroer la salud mental.

Adultez y soledad
[Person looking out through window - Noah Silliman]

La población más joven vive en el contexto de una era digital donde la presión social y la hipercomparación son el pan de cada día. Actualmente, estos adolecentes, jóvenes y adultos jóvenes viven la llamada crisis de expectativas, un fenómeno donde ellos piensan que están en la edad en donde debían tener cierta estabilidad, pero la realidad social y económica es muy distinta. Para ellos fallar o no encajar es un sentencia social de la que no se puede escapar.

"Lo que pasa hoy en día es un fenómeno preocupante, estamos en un estado de constante dopaminergía, eso quiere decir que nos llenamos de dopamina muy rápido, justamente con el tema de juegos y redes sociales, sobre todo [...]", explica la psicoterapeuta Gisella Fernández, especialista en terapia de la tercera generación. "[...]. Es un estímulo rápido de validación, de algo que realmente queremos sentir, sin embargo, eso nos hace aterrizar de una manera muy brusca a la realidad cuando no estamos frente a las redes sociales."

El psicólogo Jonathan Haidt, en su libro La generación ansiosa: Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes, compara el uso de las redes sociales con el consumo de drogas y alcohol. Además, afirma que, incluso antes de las redes sociales, los adolescentes siempre han sido susceptibles a los estados de ánimo y las creencias de otros. Los jóvenes no son el problema, el contenido que consumen en las redes sociales afecta constantemente su salud mental y la fluctuación de sus emociones. Para ellos, lograr algo y progresar es lo más importante, y no logran entender que esta presión los afecta y retiene, más que ayudarlos:

En octubre del 2021, el Wall Street Journal publicó 6 artículos de investigación que detallaban el efecto de las redes sociales en distantes áreas de poblaciones jóvenes. Estos artículos demuestran el impacto negativo de las redes sociales en la salud mental de la juventud, y resaltan la importancia de que estos adultos emergentes tengan acceso a una buena atención psicológica, para que puedan tener acceso a herramientas psicológias, aprender cómo afrontar las emociones, cómo convivir con estas, cómo regularse, cómo enfretarse a la era digital, etc.

Un estudio de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) encontró que en años recientes se observa un gran incremento en el uso de redes sociales por parte de los adolescentes y adultos jóvenes. Además, las características lúdicas de estos medios absorben a todo tipo de usuario. Por lo que, el poco contacto e interacción física que esto conlleva hace que estos usuarios experimenten sentimientos de soledad. Por su parte, Fernández resalta que la constante comparación con con lo que se ve en redes hace que los jóvenes se separen de su propia realidad, lo que los lleva a sentirse fracasados.

"Hay valores propios y también los adquiridos. A veces ni siquiera hay valores, sino indicaciones de cómo nosotros deberíamos vivir. Se vive en una lucha constante de lo que realmente uno quiere a lo que hace porque se lo han enseñado", señala Fernández. Esto es algo arraigado a la cultura y el entorno en donde el individuo se desarrolla, un entorno que hoy en día está fuertemente influenciado por las redes sociales. La psicoterapeuta recomienda a los jóvenes intentar encontrarse a sí mismos y el valor que ellos quieren tener dentro de la sociedad, subraya que los jóvenes no deberían vivir en razón de lo que piensen los demás.